Estrategias para apoyar a la persona adulta mayor que podría encontrarse aislada como efecto de la pandemia
M.Sc. Karla Carranza Zúñiga – Psicóloga y Psicogerontóloga
Máster en gerontología, dependencia y protección de las personas mayores. Universidad de Granada, España. Titulación equiparada por la Universidad de Costa Rica. Consulta privada en atención de personas adultas; con una especial atención a personas adultas mayores.
Estrategias para apoyar a la persona adulta mayor que podría encontrarse aislada como efecto de la pandemia
Al iniciar la pandemia, en Costa Rica, se abordó el tema de salud en la población adulta mayor como un grupo que estaba en riesgo y debía ser protegido, por la gran amenaza que enfrentaban. La dificultad es que, al presentarles como una población muy vulnerable, médicamente hablando, esta imagen se fue generalizando en varios aspectos de sus vidas. Lo cual provocó que aparecieran, o se incrementaran, algunas conductas de tipo paternalistas, sobreprotectoras y en muchas ocasiones disfuncionales en sus familias. Lo cual, en algunos casos, ha generado un atropello a algunas necesidades emocionales y sociales fundamentales, sin tener una forma adaptativa de sustituir la manera en que se acercan a otros, generando así un aislamiento social.
Con la gran incertidumbre presente y las medidas de salubridad asociadas, es probable que el aislamiento de las personas adultas mayores aumentará. Se reconoce como una de las consecuencias negativas de la pandemia a “la pérdida de la libertad en las actividades de la vida diaria” (Naranjo-Hernández et al., 2021). Por lo tanto, todo esto lleva a la interrogante de ¿Cómo se puede contribuir para que la persona adulta mayor recupere o preserve, su autonomía, pero ofreciéndole los cuidos y atenciones necesarios; y a la vez respetar el distanciamiento social que todavía se mantiene en nuestros países?
En primer lugar, modificando los esquemas mentales erróneos y prejuicios que se puedan tener sobre ellos asociados a su edad. Las personas adultas mayores son un grupo muy heterogéneo, por lo que se debe atender a sus necesidades de forma personalizada, permitiéndoles expresarse, manifestando lo que les aqueja. En resumidas cuentas, ofrecerles ayuda y no asumir que la necesitan porque son mayores. Posteriormente, partiendo de esas necesidades, evaluar la forma en que se les puede apoyar.
Desde una perspectiva biopsicosocial, en situaciones como esta, siempre se va a promover el distanciamiento y no el aislamiento. El director de la OMS solicitó que se le ofrecieran los apoyos necesarios a las personas adultas mayores que vivían solas, y que además se les tratara con respeto y dignidad (Pinazo-Hernandis, 2020). Por lo que los esfuerzos de las familias deben ir dirigidos en fortalecer aquellas actividades que los mantienen interpersonalmente vinculados: que puedan acceder a servicios de apoyo comunitario, que tengan la alternativa de hablar con personas con quienes comparten intereses, conectarse con amigos y otros familiares.
La OMS (2020) manifestó que: “hay preocupación debido a que las medidas de distanciamiento físico pueden afectar la salud mental y el bienestar general de las personas mayores”. Esto fue una inquietud que rondaba en las residencias y centros de cuido, que con el avance de la vacunación ha permitido mantener visitas, pero con distanciamiento físico, en un área ventilada y con las medidas de protección. Esto sin duda, podría ser aplicado también en núcleos familiares. También resulta fundamental promover las conexiones sociales activas a distancia, apoyándoles en tareas que faciliten el mantenimiento de dichos vínculos. Para facilitar esto, en ocasiones, será importante ofrecer opciones tecnológicas de comunicación que sean más variables y adecuadas según el grado de necesidad. Otro soporte podría ser el de facilitarles transporte o acompañamiento emocional.
Por otro lado, menciona Pinazo-Hernandis (2020) que los medios de comunicación han ayudado a que se incrementen los edadismos al presentar “imágenes estereotipadas y negativas (…) vinculando enfermedad a vejez, deterioro y carga social” además agrega que estas ideas “pueden reforzar el edadismo, la actitud de rechazo y el miedo a envejecer” (p.249). Por lo que es importante mantener la apertura, escucha y aceptación a lo que les este aconteciendo, hacerles participes del cambio social. Son personas con mucho que aportar y una buena estrategia puede ser acompañarlos en el proceso de descubrimiento de actividades y proyectos significativos para sus vidas (proyectos con propósito personal y social). De todas maneras, es indudable que la escucha activa y empatía son el músculo que puede permitir aplicar modificaciones en el cuido de cualquier persona adulta mayor; y es el rol de las personas que estamos a su alrededor poder abrir la puerta para que su participación pueda ser tan activa como esta población este dispuesta.
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Referencias
Naranjo-Hernández, Y., Mayor-Walton, S., Rivera-García, O., & González-Bernal, R. (2021). Estados emocionales de adultos mayores en aislamiento social durante la COVID-19. Revista Información Científica, 100(2), e3387. Epub 01 de marzo de 2021. Recuperado el 8 de octubre del 2021, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1028-9933202100020000
4&lng=es&tlng=es.
Organización Mundial de la Salud. (2020). El impacto de la pandemia por COVID-19 en las personas mayores. Reunión virtual CONAPAM, SENAMA Y CEPAL. Recuperado el 9 de octubre del 2021, de https://www.cepal.org/es/eventos/impacto-la-pandemia-covid-19-personas-mayores
Pinazo-Hernandis, S. (2020). Impacto psicosocial de la COVID-19 en las personas mayores: problemas y retos. Revista Española de Geriatría y Gerontología, 55(5), 249-252. Recuperado el 9 de octubre del 2021, de https://www.elsevier.es/es-revista-revista-espanola-geriatria-gerontologia-124-pdf-S0211139X20300664.