El yogurt en la salud: Una herramienta esencial en consulta médica y nutricional

Dra. Seily Moraga – Nutricionista

Profesional: Dra. Seily Moraga – Nutricionista

Dra. Seily Moraga – Nutricionista

El yogurt en la salud: Una herramienta esencial en consulta médica y nutricional 

 

En la práctica clínica es común encontrar pacientes que presentan preocupaciones que van desde molestias gastrointestinales recurrentes tras el uso de antibióticos, dificultades para tolerar suplementos de calcio en casos de osteoporosis, hasta desafíos en el manejo del peso a pesar de múltiples intentos dietéticos;  también son comunes las consultas relacionadas con el estreñimiento persistente, infecciones vaginales recurrentes, o la búsqueda de estrategias para fortalecer el sistema inmunológico en niños en edad escolar. 

Además, surgen preguntas sobre la prevención de enfermedades crónicas como la diabetes en familias con predisposición genética, o la necesidad de optimizar la recuperación tras tratamientos como la quimioterapia sin añadir una sobrecarga de suplementos innecesarios. En fin, una serie de inquietudes complejas y diversas relacionadas con su salud y bienestar; estas inquietudes reflejan la importancia de ofrecer un acompañamiento integral que permita a los pacientes sentirse comprendidos, orientados y empoderados para tomar decisiones que fortalezcan su calidad de vida a corto y largo plazo. 

En los escenarios hipotéticos arriba mencionados, el yogurt se presenta como un alimento respaldado por la evidencia científica como una “herramienta clínica” para la salud digestiva y metabólica de los pacientes. Sus beneficios probados en la práctica médica son múltiples, y tiene una gran cantidad de data científica que los respalda. Por ejemplo, se ha demostrado que su consumo regular contribuye a la salud digestiva, mejora la microbiota intestinal y reduce el riesgo de enfermedades crónicas (Aryana, K. J., & Olson, D. W. 2017). Esto posiciona al yogurt como una herramienta médico-nutricional valiosa, particularmente si su consumo es promovido por profesionales de la salud. A pesar de ello, en el Estudio Latinoamericano de Nutrición y Salud (ELANS), el consumo promedio de yogurt en Costa Rica fue de (4.4g/d), es decir menos de 1cucharadita diaria (Kovalskys et al., 2019). 

 

“Conozcamos el yogurt como herramienta” 

Salminen et al. (2021); Markowiak & Śliżewska, (2017) y Sanders et al., (2018) señalan que el yogurt es un lácteo fermentado que puede contener probióticos, es decir, bacterias vivas, como Lactobacillus y Bifidobacterium, que modulan la microbiota intestinal y fortalecen la inmunidad. También, a algunos se les puede añadir prebióticos, un ingrediente que estimula el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino y así favorecen la salud digestiva. Por su parte, los probióticos son los precursores de los postbióticos, los cuales son metabolitos bioactivos, que promueven la integridad intestinal, reducen la inflamación, generan sustancias que mejoran la salud cardiovascular, entre muchos otros beneficios que contribuyen al mantenimiento de la salud metabólica y digestiva (Ebel et al., 2020). 

Por su parte Veiga et al., (2020), señalaron que el yogurt es eficaz como complemento en tratamientos antibióticos por dos razones: previene la disbiosis y fortalece la respuesta inmune. 

Thorning et al. (2016) señalan que la matriz láctea, en comparación con otras matrices alimentarias, mejora la absorción intestinal de nutrientes. El yogurt, al ser un lácteo, contiene la matriz láctea, por lo que no solo aporta proteínas de alto valor biológico, sino que también optimiza la biodisponibilidad de minerales esenciales como el calcio, el magnesio y el fósforo, convirtiéndose en un alimento de grandes potenciales. 

 

¿Qué herramientas ofrecemos?  

Dos Pinos ofrece a los costarricenses una amplia variedad de yogures, diseñados para satisfacer las necesidades de distintos grupos. Dentro de esta oferta, destacan opciones deslactosadas y sin azúcar añadido, las cuales, además, presentan características funcionales específicas que se detallarán a continuación: 

 

Características funcionales 

Usos estratégicos 

Bio Delactomy Defensa Dos Pinos 

Con L.  casei, en una concentración de 10.000 millones de UFC, lo cual es superior al contenido ofrecido por la gran mayoría de yogurts. Además, aporta 15% del requerimiento de zinc. 

Pacientes con diarrea, que están tomando antibiótico o necesitan apoyar el desempeño inmunológico. 

Bio Delactomy Dos Pinos 

Con 1000 millones de UFC de B. lactis. 

Pacientes que requieren favorecer el tránsito intestinal o el manejo del estreñimiento. 

Yogurts Griego y Griegos Plus 

Dos Pinos 

Aportan hasta 25 g de proteína por cada 200 ml y ofrecen un contenido de calcio superior al de los yogurts regulares. 

Pacientes con necesidades aumentadas de proteína, por ejemplo: sarcopenia, cicatrizaciones o para quienes realizan deporte. 

 

Kéfir 

Dos Pinos 

Contienen 15 cultivos vivos activos, incluidos algunos con efecto probiótico, que contribuyen a favorecer la diversidad de la microbiota. 

Pacientes con tratamiento de antibióticos, post diarreas u otros. 

UFC: unidades formadoras de colonias  

De manera similar, hay una amplia gama de sabores, texturas y otras alternativas funcionales para acercarnos a las necesidades y gustos del paciente. 

 

Como lo dijo el propio Hipócrates “que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina”. Como profesional de salud se tiene un rol clave para apoyar la salud integralmente, es por ello que brindar recomendaciones directas e incluir dentro de los planes de tratamiento “herramientas clínicas”, como el yogurt, en el que los pacientes se puedan apoyar para controlar,  prevenir o tratar su enfermedad, puede ser clave en su bienestar. 

Referencias 

  1. Aryana, K. J., & Olson, D. W. (2017). A 100-Year Review: Yogurt and other cultured dairy products. Journal of dairy science, 100(12), 9987–10013. https://doi.org/10.3168/jds.2017-12981 
  2. Ebel, B., Lemetais, G., Beney, L., Gervais, P., & Bouix, M. (2020). Impact of probiotics and postbiotics on gut health. Journal of Food Science, 85(3), 620–635. 
  3. Kovalskys, I., Rigotti, A., Koletzko, B., Fisberg, M., Gómez, G., Herrera-Cuenca, M., Cortés Sanabria, L. Y., Yépez García, M. C., Pareja, R. G., Zimberg, I. Z., Del Arco, A., Zonis, L., Previdelli, A. N., Guajardo, V., Moreno, L. A., Fisberg, R., & ELANS Study Group (2019). Latin American consumption of major food groups: Results from the ELANS study. PloS one, 14(12), e0225101. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0225101 
  4. Markowiak, P., & Śliżewska, K. (2017). Effects of probiotics, prebiotics, and synbiotics on human health. Nutrients, 9(9), 1021. 
  5. Salminen, S., Collado, M. C., Endo, A., et al. (2021). Postbiotics: Facts and open questions. Trends in Food Science & Technology, 108, 99–107. 
  6. Thorning, T. K., Bertram, H. C., Bonjour, J. P., et al. (2016). Whole dairy matrix or single nutrients in assessment of health effects: Current evidence and knowledge gaps. The American Journal of Clinical Nutrition, 104(4), 1033–1045. 
  7. Veiga, P., Suez, J., Derrien, M., et al. (2020). Probiotics, prebiotics, and synbiotics: Beyond gut health. Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, 17(3), 155–168.