Efecto del consumo de lácteos sobre procesos inflamatorios
Doctora en Ciencias, Máster en Nutrición Humana y Máster en Ciencias Biomédicas con énfasis en Bioquímica de la Universidad de Costa Rica. Profesora Catedrática e Investigadora del Departamento de Bioquímica de la Escuela de Medicina de la UCR.
La inflamación aguda es un proceso biológico complejo que se da como respuesta al ataque de algún agente extraño al organismo, donde se activa el sistema inmunológico para atacar la causa y guiar el proceso de reparación, lo que permite la resolución del problema y la desaparición de los síntomas. La inflamación crónica se da cuando se desencadena una respuesta contra los propios tejidos del organismo y no puede resolverse completamente. Este tipo de inflamación se caracteriza por la activación sostenida de células del sistema inmune y la consecuente liberación de mediadores químicos conocidos como citoquinas proinflamatorias, entre las que se encuentra el factor de necrosis tumoral alfa (TNF𝛼) y la interleukina 1 (IL-1) y la interleukina 6 (IL-6), además de especies reactivas de oxígeno, que provocan cambios en la estructura y función de organelas, células y tejidos adyacentes, contribuyendo a la patogénesis de las enfermedades crónicas (Lordan and Zabetakis 2017).
Diversos estudios han demostrado la influencia de la alimentación sobre los procesos inflamatorios. Por ejemplo, se ha visto que la dieta mediterránea se asocia con mayores niveles de marcadores anti-inflamatorios como la interleukina 10 (IL-10), mientras que las dietas ricas en grasas, azúcares y carbohidratos refinados aumentan la concentración sanguínea de interleukinas proinflamatorias (García-casal and Pons-garcia 2014; Nieman et al. 2020).
Algunas enfermedades crónicas como la artritis reumatoidea, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la obesidad y el cáncer se han asociado con la inflamación crónica de bajo grado en respuesta a daños físicos o metabólicos. Asimismo, algunos estudios han asociado los productos lácteos a procesos inflamatorios principalmente por su contenido de grasas saturadas y lactosa, sin embargo, otros estudios han sugerido que el consumo de lácteos podría estar relacionado con una menor inflamación sistémica (Nieman et al. 2020).
En el estudio transversal con más de 112,000 participantes, realizado por Brouwer-Brolsma y colaboradores se reportó un riesgo disminuido de sufrir prediabetes en las personas que consumían mayor cantidad de leche descremada, lácteos fermentados y suero de leche, y un riesgo aumentado en las que tenían un mayor consumo de leche entera, lácteos no fermentados y crema de leche (natilla) (Brolsma et al., 2018). Mientras que la revisión sistemática realizada por Drouin-Chatier evidenció que el consumo de lácteos enteros tiene un efecto neutro sobre la enfermedad. Y por otro lado, otros estudios relacionan el consumo de lácteos, especialmente los fermentados con una disminución del riesgo de la enfermedad cardiovascular y la mortalidad (Drouin-Chatier, 2018).
El estudio de Pei y colaboradores evaluó el efecto del consumo de yogurt bajo en grasa sobre biomarcadores de inflamación crónica en mujeres premenopáusicas, demostrando que reducía los niveles de interleukinas proinflamatorias, y otros marcadores de inflamación como la proteína C reactiva (PCR), y lipopolisacáricos después de nueve semanas, en comparación con el consumo de un pudín de soya (Pei, 2017).
En un meta-análisis realizado por Benatar y colaboradores no se encontraron diferencias en los niveles plasmáticos de PCR entre quienes consumieron una dieta con alto contenido de lácteos vrs los que consumieron dietas con bajo contenido, independientemente del contenido de grasa de los productos lácteos (Benatar et al., 2014). Resultados similares se reportaron en el meta-análisis realizado por Moosavian et al., quienes tras analizar once estudios randomizados controlados, concluyeron que el alto consumo de productos lácteos comparado con el bajo consumo, puede reducir significativamente los niveles de PCR, TNF𝛼, IL-6 y otros marcadores inflamatorios. Sin embargo, estos efectos no se observan en los estudios transversales (Moosavia et al., 2020).
Estudios recientes han propuesto los posibles mecanismos antiinflamatorios de las grasas de los lácteos, como los ácidos grasos poliinsaturados, el ácido linoleico conjugado (CLA) y los lípidos polares. Estudios in vitro han propuesto, por ejemplo, que los fosfolípidos que rodean las gotas de grasa en la leche de vaca y en el yogurt son capaces de inhibir el factor de agregación plaquetaria, un mediador de los procesos de inflamación y trombosis asociados a la aterosclerosis. Y este mismo efecto se ha encontrado en los productos lácteos derivados de la leche de cabra y de oveja (Lordan and Zabetakis 2017).
Dada la importante contribución de los productos lácteos a la dieta tanto de niños como de adultos es importante esclarecer sus efectos sobre la salud con base en la evidencia científica, por lo que se requieren más estudios para poder establecer recomendaciones al respecto. Hasta el momento, la evidencia indica que los lácteos, principalmente los fermentados y bajos en grasa podrían ejercer un leve efecto anti-inflamatorio, y que los lácteos, en general, parecen no aumentar de manera significativa las concentraciones de biomarcadores de inflamación crónica.
Bibliografía:
- Benatar JR, Jones E, White H, Stewart RAH. A randomized trial evaluating the effects of change in dairy food consumption on cardio- metabolic risk factors. Eur J Prev Cardiol 2014;21:1376–86.
- Brouwer-Brolsma EM, Sluik D, Singh-Povel CM, Feskens EJM. Dairy product consumption is associated with pre-diabetes and newly diagnosed type 2 diabetes in the Lifelines Cohort Study. Br J Nutr 2018;119:442–55.
- Drouin-Chartier J-P, Côté JA, Labonté M-È, Brassard D, Tessier- Grenier M, Desroches S, Couture P, Lamarche B. Comprehensive review of the impact of dairy foods and dairy fat on cardiometabolic risk. Adv Nutr 2016;7:1041–51.
- García-casal, Maria Nieves, and Héctor E Pons-garcia. 2014. “Dieta e Inflamación.” 27(1): 47–56.
- Lordan, R, and I Zabetakis. 2017. “Invited Review : The Anti-Inflammatory Properties of Dairy Lipids.” Journal of Dairy Science 100(6): 4197–4212.
- Nieman, Kristin M et al. 2020. “The Effects of Dairy Product and Dairy Protein Intake on Inflammation : A Systematic Review of the Literature The Effects of Dairy Product and Dairy Protein Intake on Inflammation :” Journal of the American College of Nutrition 0(0): 1–12. https://doi.org/10.1080/07315724.2020.1800532.
- Moosavian SP, Rahimlou M, Saneei P, Esmaillzadeh A. Effects of dairy products consumption on inflammatory biomarkers among adults: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Nutr Metab Cardiovasc Dis. 2020 Jun 9;30(6):872-888. doi: 10.1016/j.numecd.2020.01.011. Epub 2020 Feb 13. PMID: 32409275.
- Pei R, DiMarco DM, Putt KK, Martin DA, Gu Q, Chitchumroonchokchai C, White HM, Scarlett CO, Bruno RS, Bolling BW. Low-fat yogurt consumption reduces biomarkers of chronic inflammation and inhibits markers of endotoxin exposure in healthy premenopausal women: a randomised controlled trial. Br J Nutr. 2017 Dec;118(12):1043-1051.