Diabetes y estilo de vida

Dr. Rodrigo Llamosas Meza – Nutricionista
Diabetes y estilo de vida

Diabetes y estilo de vida 

La epidemia mundial de diabetes tipo 2 (DM2) es el resultado de cambios ambientales, genéticos y de estilo de vida, por lo que su abordaje debe ser interdisciplinario. Desde la perspectiva de sus factores de riesgo asociados, la actividad física, el fumado, las horas de sueño y por supuesto, la alimentación, son piezas clave para su atención (Kolb, 2017).  

Las recomendaciones generales para la población en cuanto a la actividad física incluyen: 150 minutos a la semana de actividad moderada-intensa, o 75 minutos a la semana de actividad intensa. Para apoyar la reducción del riesgo de diabetes, la recomendación es superior: 5 a 7 horas por semana, es decir, 300 a 420 minutos por semana. De hecho, Aune (2015) indica que puede haber una reducción del 15% del riesgo al caminar a 6,4 km/h por 1 h, por lo menos unas 5 veces a la semana, o correr 7,4 km/h por 30 minutos unas 5 veces a la semana. Dentro de los mecanismos por los cuales la actividad física regular podría reducir el riesgo de DM2 incluyen una mejora en el equilibrio energético y la reducción de la adiposidad. 

Otro factor de riesgo para presentar DM2, son las pocas horas de sueño, puesto que se ha observado un 0,23% de aumento en la hemoglobina glicosilada (HBA1c) al dormir 4,5 a 6 horas cada noche. Lee (2016) indica que esto puede deberse a los niveles alterados de la leptina y la resistencia a la leptina, lo que llevaría a una desregulación del eje hipotálamo-pituitario-suprarrenal, que resulta en un deterioro de la metabolización de la glucosa.  

En cuanto al fumado, se ha observado que el riesgo de DM2 aumenta en un 16% por cada incremento de 10 cigarrillos fumados al día.  Fumar, provoca resistencia a la insulina, estrés oxidativo, inflamación y disfunción del endotelio. Además, se ha observado que la nicotina posee un efecto tóxico sobre las células beta del páncreas (Akier, 2016). 

En relación a la alimentación, se ha evidenciado que la dieta mediterránea podría reducir la HbA1c 0,30% a 0,47% comparado con dietas bajas en grasa (Alkhatib, 2017). Algunas recomendaciones que brinda este patrón alimentario, incluyen: reducción en la ingesta de sodio a menos de 6g por día, consumo de 2 porciones de pescado por semana, dos porciones de lácteos diarios, así como granos enteros, frutas y vegetales, nueces, entre otros. 

Como parte del abordaje nutricional, el conteo de carbohidratos (CHO’s) es un método útil, que consiste en llevar la cuenta del número de CHO’s que se consumen en cada comida, y es particularmente práctico para las personas que se encuentran en tratamiento con esquemas de insulina, debido a que les permite equilibrar el consumo de alimentos con la cantidad de insulina administrada (Cruz, 2020). 

Planificar los tiempos de comida, administrando la cantidad de CHO’s presentes en cada tiempo de consumo, puede lograr un gran cambio en la glicemia al estar más atentos a la cantidad de CHO’s que se consumen (Cruz, 2020). Los lácteos contienen porciones adecuados de CHO ‘s y tanto por esta, como por otras razones, son un alimento funcional para el control glicémico. 

Existe diferentes niveles de conteo de carbohidratos: 

  • Nivel 1: posiciona la equivalencia de 15g de CHO’s por cada porción: lácteo, cereal, fruta, tubérculo u otros según listas de intercambio. Y muestra cómo sumar el resto de CHO’s según el tipo de alimento en cada tiempo de comida. 
  • Nivel 2: considera la medicación, la actividad física y los niveles de glicemia (llevar registro).  
  • Nivel 3: considera la ingesta de CHO’s y el ajuste de bolos de insulina. (Cruz, 2020). 

En la mayoría de los casos, eliminar el consumo de azúcar añadido forma parte del abordaje nutricional, por lo que los edulcorantes son una opción válida, para endulzar los alimentos sin necesidad de alterar la glicemia o aportar calorías.  

Los edulcorantes no calóricos naturales o artificiales, presentan por lo general un nivel de dulzor entre 200 y 600 veces superior al dulzor de la sacarosa (azúcar de mesa). Diferentes estudios científicos sugieren el uso de los siguientes edulcorantes: sacarina, aspartame, sucralosa, glucósido de esteviol y acesulfame K; al respecto, la recomendación científica del Comité Conjunto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) sugiere una Ingesta Diaria Admisible (IDA) según, cada edulcorante y esta respalda la seguridad de su consumo dado que las cantidades consideradas como límites máximos son significativamente superiores a lo que se podría hallar en los alimentos. (Cavagnari,2019). 

Un abordaje integral permitirá alcanzar los mejores resultados en el manejo de las glicemias del paciente y la promoción de su calidad de vida. 

 

Referencias  

  1. Kolb, Hubert; Martin, Stephan (2017). Environmental/lifestyle factors in the pathogenesis and prevention of type 2 diabetes. BMC Medicine, 15(1), 131–. 
  2. Aune, Dagfinn; Norat, Teresa; Leitzmann, Michael; Tonstad, Serena; Vatten, Lars Johan (2015). Physical activity and the risk of type 2 diabetes: a systematic review and dose–response meta-analysis. European Journal of Epidemiology, 30(7), 529–542 
  3. Lee, Shaun Wen Huey; Ng, Khuen Yen; Chin, Weng Khong (2016). The impact of sleep amount and sleep quality on glycaemic control in type 2 diabetes: A systematic review and meta-analysis. Sleep Medicine Reviews, (), S1087079216000174–. 
  4. Akter, Shamima; Goto, Atsushi; Mizoue, Tetsuya (2017). Smoking and the risk of type 2 diabetes in Japan: A systematic review and meta-analysis. Journal of Epidemiology, (), S0917504017301399– 
  5. Alkhatib, Ahmad; Tsang, Catherine; Tiss, Ali; Bahorun, Theeshan; Arefanian, Hossein; Barake, Roula; Khadir, Abdelkrim; Tuomilehto, Jaakko (2017). Functional Foods and Lifestyle Approaches for Diabetes Prevention and Management. Nutrients, 9(12), 1310–. 
  6. Schwingshackl, Lukas; Hoffmann, Georg; Lampousi, Anna-Maria; Knüppel, Sven; Iqbal, Khalid; Schwedhelm, Carolina; Bechthold, Angela; Schlesinger, Sabrina; Boeing, Heiner (2017). Food groups and risk of type 2 diabetes mellitus: a systematic review and meta-analysis of prospective studies. European Journal of Epidemiology 
  7. Dyson PA, Twenefour D, Breen C, Duncan A, Elvin E, Goff L, Hill A, Kalsi P, Marsland N, McArdle P, Mellor D, Oliver L, Watson K. Diabetes UK evidence-based nutrition guidelines for the prevention and management of diabetes. Diabet Med. 2018 May;35(5):541-547 
  8. Bandeira, V. J Trace Elem Med Biol. 2017; 44: 132-36 
  9. Ulate, L. (Octubre, 2020). Suplementación en el paciente con diabetes. Congreso ICOMET. San José, Costa Rica. 
  10. Ahmad, S. Y., Azad, M. B., Friel, J., & MacKay, D. (2019). Recent evidence for the effects of nonnutritive sweeteners on glycaemic control. Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care, 22(4), 278–283. https://doi.org/10.1097/MCO.0000000000000566 
  11. Gil-Campos, M., San José González, M. A., & Díaz Martín, J. J. (2015). Use of sugars and sweeteners in children’s diets. Recommendations of the Nutrition Committee of the Spanish Association of Paediatrics. Anales de Pediatría (English Edition), 83(5), 353.e1-353.e7. https://doi.org/10.1016/j.anpede.2015.10.002 
  12. Cavagnari, B. M. (2019). Non-caloric sweeteners: Specific characteristics and safety assessment. Archivos Argentinos de Pediatria, 117(1), E1–E7. https://doi.org/10.5546/aap.2019.eng.e1 
  13. Cruz, E. P., Pérez-Cruz, E., Elizabeth, D., Pont, C.-D., Cardoso-Martínez, C., Dina-Arredondo, V. I., Gutiérrez-Déciga, M., Mendoza-Fuentes, C. E., Obregón-Ríos, D. M., Sofía Ramírez-Sandoval, A., Rojas-Pavón, B., Rosas-Hernández, L. R., & Volantín-Juárez, F. E. (2020). Artículos de revisión Nutritional strategies in the management of patients with diabetes mellitus. In Rev Med Inst Mex Seguro Soc (Vol. 58, Issue 1)