Comienzos saludables, futuros esperanzadores
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Profesional: Dra. Natalia Moreno Cardenas, Pediatra
Dra. Natalia Moreno Cardenas, Pediatra
Impacto del desayuno en el rendimiento escolar de niños y adolescentes
Especialista en Pediatría, Hospital Nacional de Niños. Licenciatura en Medicina y Cirugía de la Universidad de Ciencias Médicas. Médica Especialista en Pediatría, Posgrado Universidad de Costa Rica.
Introducción
Entre el primer y el tercer año de vida, el niño transita una etapa de evolución intensa en múltiples dimensiones. Durante este periodo se fortalece la locomoción, se expande el lenguaje, aparece la afirmación de su autonomía y se consolida el vínculo con el entorno. Estos años no solo marcan una progresión motora y cognitiva, sino que constituyen una oportunidad decisiva para instaurar hábitos que beneficien la salud física, emocional y metabólica del niño a largo plazo. Desde el punto de vista pediátrico, esta etapa ofrece un margen valioso para favorecer estilos de vida saludable0 y el fortalecimiento del desarrollo global.
Sueño saludable
El sueño desempeña un papel esencial en la maduración cerebral y en la autorregulación emocional del niño. Durante los primeros años de vida, el descanso no solo permite la recuperación física, sino que facilita procesos claves como la consolidación de la memoria, la organización del lenguaje y la modulación del comportamiento. De acuerdo con la American Academy of Sleep Medicine, se recomienda que los niños entre uno y dos años duerman entre once y catorce horas por día, mientras que a los tres años lo ideal es un rango de diez a trece horas en un ciclo de 24 horas, incluyendo siestas (Paruthi et al., 2016).
Esta etapa se caracteriza por una transición desde múltiples siestas hacia un esquema más organizado, con mayor predominio del sueño nocturno. El establecimiento de rutinas estables, una ambientación adecuada y el acompañamiento emocional por parte de los cuidadores facilitan la adaptación del niño a estos nuevos patrones. Las dificultades frecuentes, como los despertares nocturnos, la negativa a acostarse o las alteraciones respiratorias durante el sueño, deben ser valoradas clínicamente cuando interfieren con el funcionamiento diurno o generan angustia en el entorno familiar.
Alimentación y desarrollo nutricional
La alimentación en esta etapa deja de ser una experiencia exclusivamente nutritiva para convertirse en un proceso activo de aprendizaje y vinculación. El niño comienza a explorar nuevos sabores y texturas, ejercita su motricidad fina mediante el uso de utensilios y refuerza su independencia al participar de las comidas familiares. En este contexto, las principales sociedades pediátricas, incluyendo la American Academy of Pediatrics y la American Heart Association, subrayan la importancia de mantener una dieta variada y balanceada, rica en vegetales, frutas frescas, proteínas magras y cereales integrales, evitando alimentos ultraprocesados, sal añadida y azúcares simples (Gidding et al., 2005).
Este periodo también es crucial para garantizar la ingesta adecuada de micronutrientes como el hierro, el calcio y la vitamina D. Las deficiencias, en particular de hierro, pueden afectar negativamente el desarrollo cognitivo y motor, por lo que deben ser prevenidas con alimentos ricos en este mineral, como leguminosas, huevo, carne y cereales fortificados. Según las guías dietéticas oficiales de los Estados Unidos, es fundamental que estas recomendaciones se adapten a las costumbres familiares, evitando el uso de alimentos como premio o castigo, y favoreciendo un entorno de alimentación afectiva y libre de presiones (Dietaryguidelines.gov, 2025).
En cuanto a la introducción de alimentos potencialmente alergénicos, la práctica médica ha evolucionado. Aunque durante muchos años se recomendaba posponer su inclusión, el consenso actual basado en estudios recientes, como el promovido por la Sociedad Latinoamericana de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición, respalda la introducción gradual de estos alimentos a partir de los seis meses, sin necesidad de postergarlos más allá del año, a menos que haya indicaciones específicas. Este enfoque temprano podría reducir el riesgo de desarrollar alergias alimentarias en el futuro (Morais et al., 2022).
Movimiento y juego
El cuerpo del niño es un canal constante de aprendizaje. En los primeros años, el movimiento es tanto una manifestación de desarrollo físico como una herramienta para explorar, crear, socializar y afirmar su identidad. A medida que gana confianza en su andar, surgen habilidades como correr, subir escaleras, lanzar objetos o empujar juguetes. Paralelamente, la motricidad fina también evoluciona, permitiendo que el niño pinte, apile bloques o abra libros, reforzando con ello la coordinación ojo-mano y la concentración.
Las recomendaciones internacionales en salud infantil, como las promovidas por el gobierno de Australia, insisten en la importancia de que el niño permanezca físicamente activo la mayor parte del día. Se considera beneficioso alcanzar al menos tres horas de movimiento diario, incorporando tanto juegos libres como actividades dirigidas, evitando a su vez periodos prolongados de inactividad, como el uso extendido del cochecito o el tiempo frente a pantallas (Gov.au, 2025). En menores de dos años, la exposición a pantallas no es recomendada, mientras que a partir de esa edad debe ser limitada, supervisada y enfocada en contenidos educativos.
El juego corporal y el desplazamiento libre fortalecen la salud ósea, estimulan el desarrollo neurológico y refuerzan la conexión emocional con los adultos. Además, son espacios ideales para fomentar la resolución de problemas, la iniciativa y el lenguaje verbal y corporal. No se trata de imponer rutinas de ejercicio, sino de respetar el ritmo propio del niño y ofrecerle un entorno seguro, estimulante y afectuoso para moverse y descubrir.
Educar a la familia
El desarrollo del niño no depende únicamente de sus capacidades biológicas, sino del entorno emocional, relacional y educativo que lo acompaña. La familia, como primer sistema de referencia, cumple un rol decisivo en la instalación de hábitos y en la construcción de un sentido de seguridad. Por eso, cada consulta médica representa una oportunidad para acompañar a padres y cuidadores en la consolidación de rutinas saludables, en la comprensión de los ritmos individuales del niño y en la promoción de una crianza respetuosa, basada en el afecto, los límites claros y la confianza mutua.
A través de pequeños gestos cotidianos —como leer juntos, comer sin pantallas, salir a caminar o simplemente observar al niño jugar— se tejen vínculos que fortalecen la autoestima, favorecen el lenguaje y enriquecen la experiencia afectiva de la infancia. Educar a la familia es formar el tejido que sostiene y amplifica las capacidades innatas del niño. Cuando se acompaña con ciencia y con empatía, se siembran las raíces de un futuro saludable, activo y feliz.
Referencias
- Paruthi, S., Brooks, L. J., D’Ambrosio, C., Hall, W. A., Kotagal, S., Lloyd, R. M., Malow, B. A., Maski, K., Nichols, C., Quan, S. F., Rosen, C. L., Troester, M. M., & Wise, M. S. (2016). Consensus Statement of the American Academy of Sleep Medicine on the Recommended Amount of Sleep for Healthy Children: Methodology and Discussion. Journal Of Clinical Sleep Medicine, 12(11), 1549–1561. https://doi.org/10.5664/jcsm.6288
- Gidding, S. S., Dennison, B. A., Birch, L. L., Daniels, S. R., Gillman, M. W., Lichtenstein, A. H., Rattay, K. T., Steinberger, J., Stettler, N., Van Horn, L., American Heart Association, & American Academy of Pediatrics. (2005). Dietary recommendations for children and adolescents: a guide for practitioners: Consensus statement from the American Heart Association. Circulation, 112(13), 2061–2075. https://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.105.169251
- Dietaryguidelines.gov. (2025). Dietary Guidelines for Americans 2020–2025. Recuperado el 11 de mayo de 2025, de https://www.dietaryguidelines.gov/sites/default/files/2021-03/Dietary_Guidelines_for_Americans-2020-2025.pdf
- Morais, M. B., Vázquez-Frias, R., Becker-Cuevas, D. J., et al. (2022). Consenso sobre el diagnóstico y el tratamiento de la alergia a las proteínas de la leche de vaca de la Sociedad Latinoamericana de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición. Revista de Gastroenterología de México, 87(2), 235–250. https://doi.org/10.1016/j.rgmx.2022.03.007
- Gov.au. (2025). Family Book – Get Up and Grow: Healthy Eating and Physical Activity for Early Childhood. Retrieved from https://www.health.gov.au/sites/default/files/documents/2021/04/family-book-get-up-and-grow-family-book.pdf