Cambios hormonales durante la transición a la menopausia
Médico Especialista en Endocrinología-UCR
Máster en Nutrición Clínica-UBCN
Profesora de medicina Universidad Autónoma de Centroamérica
Cambios hormonales durante la transición a la menopausia
Muchas mujeres (y algunos hombres) le temen al momento donde las mujeres alcanzan el fin de su vida reproductiva, se convierten en seres incomprendidas y según la sociedad, al parecer, viejas. Pero ¿por qué le tememos tanto a la menopausia? La menopausia es un día en la vida de una mujer, el día que cumple 12 meses de ausencia de su menstruación como resultado de cese de función ovárica (Stuenkel, C., 2022). Sin embargo, las mujeres durante esta época tienen sintomatología mucho tiempo antes, durante y después de ese día. Durante este período de la vida de la mujer inician los cambios hormonales y metabólicos como consecuencia de la disminución de estrógenos. Las manifestaciones de la transición a la menopausia varían de mujer a mujer y pueden iniciar hasta 10 años antes de la menopausia (Cleveland Clinic, 2021).
El rango de edad en el que se da la menopausia es entre 47 y 55 años. Antes de los 45 años se considera menopausia temprana y si ocurre antes de los 40 años se llama menopausia prematura y debe estudiarse su causa y valorar reemplazo hormonal. Las mujeres que se someten por alguna razón a histerectomía, pero que conservan ovarios, también pasan por este proceso, pero al no presentar sangrados menstruales, el diagnóstico se hace según pruebas de laboratorio o manifestaciones clínicas (Cynthia Stuenkel, M.D). Conforme la mujer envejece, los niveles sanguíneos de estrógenos empiezan a fluctuar y posteriormente a disminuir. Se habla inclusive que hay un cambio en el patrón del ciclo menstrual una vez que inician estos cambios. Estas fluctuaciones en niveles de estrógenos son en parte responsables de la sintomatología que frecuentemente experimentan las pacientes, como bochornos, sudoración nocturna y resequedad vaginal. Una vez que los valores de estrógeno están persistentemente disminuidos, muchos de estos síntomas disminuyen o inclusive desaparecen. Otros, como el riesgo cardiovascular y la osteoporosis, aparecen luego de esta transición.
Una vez se entra en la perimenopausia, o período de transición, los folículos ováricos se van depletando y el ovario pierde la capacidad de respuesta ante FSH y LH para el desarrollo folicular. La producción de andrógenos, sin embargo, permanece intacta. Durante este período se experimentan períodos de hipermenorrea, seguidos de amenorrea u oligomenorrea, infertilidad, síntomas vasomotores, atrofia urogenital e insomnio (Baram, 1997).
Los síntomas vasomotores afectan hasta el 75% de mujeres durante esta época y puede durar hasta 2 años. Esto, sumado al insomnio, hace que sean meses donde la paciente puede tener disminución en su calidad de vida, mala calidad de sueño que empeora el cansancio y estrés crónico. Las fluctuaciones en los niveles de estrógenos generan labilidad emocional en las mujeres y si a eso le añadimos pocas horas de sueño y constantes bochornos, no es infrecuente que muchas mujeres desarrollen depresión y algún grado de deterioro cognitivo (Dalal, 2015). En mujeres en quienes los síntomas vasomotores afectan su calidad de vida, se puede considerar terapia de reemplazo hormonal con estrógenos para aliviar los síntomas. Si existen contraindicaciones para el uso de estrógenos, algunos antidepresivos y neuromoduladores han demostrado reducción de los síntomas en comparación con placebo. Definitivamente, cambios en la alimentación con adecuado consumo de grasas mono y poliinsaturadas, vitamina E y antioxidantes, sumado a actividad física regular han demostrado mejoría en patrones de sueño y estado de ánimo en mujeres durante la perimenopausia (Gold, 2000).
Otros síntomas que afectan la calidad de vida de las mujeres son los derivados de la atrofia urogenital. La deficiencia de estrógenos en el epitelio urogenital conlleva a resequedad vaginal, incontinencia urinaria, prurito y dispareunia. En mujeres con ausencia de síntomas vasomotores pero con sintomatología genitourinaria, el uso de estrógenos de forma tópica es una buena alternativa de tratamiento, ya que el efecto sobre endometrio es mínimo y la respuesta es favorable (Stuenkel, 2015).
El riesgo aumentado de osteoporosis en mujeres luego de la menopausia obedece a dos factores importantes a tomar en cuenta: la edad avanzada como factor de riesgo independiente para la pérdida de masa ósea y la pérdida acelerada de hueso que se da como consecuencia de la ausencia de estrógenos. Si bien es cierto que las mujeres alcanzan el pico de masa ósea mucho antes de la menopausia, a partir de este momento hay un período de aproximadamente 10 años de pérdida acelerada de la masa ósea. Si comparamos la rapidez a la que disminuye la masa ósea en hombres y mujeres con la edad, se puede observar que en los hombres la pérdida es gradual, mientras que en mujeres hay un período posterior a la menopausia donde se pierde de forma más acelerada y luego disminuye (Karlamangla, 2018). Este período ofrece una ventana donde el tratamiento temprano con suplementación con calcio y vitamina D puede ayudar a paliar la pérdida de densidad ósea.
Ya habiendo discutido brevemente las principales manifestaciones y condiciones secundarias a la menopausia, se han estudiado algunas intervenciones en estilos de vida que han demostrado disminuir algunas de las molestias. En cuanto a síntomas vasomotores, aparte de control ambiental y uso de ropa ligera, se ha descrito que mantener un peso saludable reduce significativamente los bochornos. Una reducción del 10% del peso en mujeres con obesidad tiene mejoría significativa (Carpenter, 2015) y hay que tomar en cuenta que muchas veces estas mujeres tienen contraindicación para uso de terapia de reemplazo hormonal, por lo que fomentar un peso saludable es primordial. Otras recomendaciones con menor evidencia pero que funcionan son evitar alimentos muy condimentados, moderar el consumo de alcohol y procurar un manejo efectivo del estrés.
La actividad física es fundamental en mujeres durante la transición a la menopausia, ya que ha demostrado beneficios como mejora y mantenimiento de la densidad mineral ósea, reducción del estrés, mejora en la calidad del sueño y reducción el riesgo cardiovascular asociado a la menopausia. La caminata, yoga y natación son los tipos de actividad física que tiene más evidencia (Peacock, 2022). Se debe hacer un interrogatorio de patrones usuales de alimentación y verificar una ingesta adecuada de calcio y vitamina D en la dieta, ya que mujeres postmenopáusicas tienen mayores requerimientos y de no consumirlos en la dieta deben suplementarse. Una ingesta adecuada de calcio y vitamina D en la dieta pueden prevenir la osteoporosis y el riesgo de fracturas (MD, 2015). Las recomendaciones actuales de ingesta diaria recomendada son de 1200 mg de calcio y de vitamina D 600 UI (15 µg) para mujeres entre 51-70 años y 800 UI (20 µg) a partir de los 70 años.
En resumen, la transición a la menopausia es un período donde la mujer experimenta muchos cambios, tanto físicos, como hormonales y conductuales, los cuales pueden afectar el forma significativa la calidad de vida. Hay medicamentos y terapia hormonal que puede usarse en algunos casos, pero los cambios en estilo de vida y un manejo integral de los síntomas son fundamentales para prevenir complicaciones.
Referencias
- Baram, D. (1997). Physiology and symptoms of menopause. In D. Steward, A Clinician’s Guide to Menopause (pp. 9-28). Washington, D.C.: Health Press International.
- Carpenter, J. G. (2015). Nonhormonal management of menopause-Associated vasomotor symptoms: 2015 position statement of the North American Menopause Society. Menopause, 1155-72.
- Cleveland Clinic. (2021). Menopause. Retrieved from Menopause: https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/21841-menopause
- Dalal, P. K. (2015). Postmenopausal Syndrome. Indian Journal of Psichatry, 222-232.
- Gold, E. B. (2000). Relation of demographic and lifestyle factors to symptoms in a multi-racial/ethnic population of women 40-55 years of age. American Journal of Epidemiology, 463–473.
- Karlamangla, A. B.-B. (2018). Bone Health during the Menopause Transition and Beyond. Obstetrics and Gynecology Clinics of North America. W.B. Saunders., 695-708.
- MD, G. M. (2015). Menopausal Symptoms: Comparatve Effectiveness of Therapies. AHRQ Comparative Effectiveness Reviews.
- Peacock, K. (2022, Febrero 2). STAT Pearls. Retrieved from STAT Pearls: https://www.statpearls.com/
- Stuenkel, C. (2015). Treatment of Symptoms of the Menopause: An Endocrine Society Clinical Practice Guideline. Journal of Clinical Endocrinology, 2015-2236.
- Stuenkel, C. (2022, Enero 23). Menopause. Retrieved from https://www.endocrine.org/patient-engagement/endocrine-library/menopause