Beneficios de la actividad física para la salud cardiovascular y cuándo consultar a un cardiólogo

Dr. Guillermo Fernández García, Cardiólogo

Profesional: Dr. Guillermo Fernández García, Cardiólogo

Dr. Guillermo Fernández García. Médico residente de Cardiología. Posgrado de Cardiología Universidad de Costa Rica. Licenciatura en Medicina y Cirugía de la Universidad de Ciencias Médicas. 

Es bien conocido que la actividad física regular tiene múltiples beneficios para la salud, entre los cuales destacan los efectos positivos sobre el sistema cardiovascular. Estos beneficios como será visto conforme avanzan el artículo, han sido extensamente investigados y están bien documentados en la literatura médica, lo cual ha permitido su inclusión en guías y recomendaciones internacionales de salud. Ahora bien, antes empezar a comentar estos beneficios se desea recalcar que la American Heart Association (AHA) recomienda que los adultos realicen al menos 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa a la semana (1), idealmente distribuidos en varios días. También sugiere agregar ejercicios de fortalecimiento muscular de intensidad moderada a alta al menos dos días por semana.  

  1. Beneficios de la actividad física en la salud cardiovascular

La actividad física regular tiene un efecto protector contra las enfermedades cardiovasculares. Un metaanálisis realizado por (2) (Li, Loerbroks y Angerer (2013)) revisa la relación entre la actividad física y el riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV), examinando específicamente la actividad en el tiempo libre frente a la actividad física ocupacional. Los autores analizaron 23 estudios prospectivos recientes, que incluyeron una muestra de más de 790,000 adultos y más de 22,000 casos de ECV. Los resultados indicaron que la actividad física moderada y alta durante el tiempo libre se asocia con una reducción significativa del riesgo de ECV. Continuando en esta misma línea de reducción de enfermedad cardiovascular un estudio aún más reciente donde utilizando datos de acelerómetros de casi 90,000 participantes del estudio UK Biobank, se encontró que tanto los “weekend warriors” como los activos regulares que cumplen con ≥150 minutos de actividad física moderada a vigorosa por semana tienen un menor riesgo de eventos cardiovasculares en general en comparación con los inactivos (7). 

Como dato destacable les incluyo que la actividad física regular ha demostrado ser efectiva para reducir la presión arterial. Según un estudio, el ejercicio aeróbico puede disminuir la presión arterial sistólica en un promedio de 5-7 mmHg en personas con hipertensión, lo que representa un efecto clínicamente significativo en la prevención de enfermedades cardiovasculares (3). Esta reducción contribuye a la disminución del riesgo de complicaciones cardiovasculares a largo plazo. 

  1. Mejora del metabolismo de la glucosa y prevención de la diabetes tipo 2

En otro metanálisis se investiga cómo el entrenamiento de resistencia (RT) afecta la HbA1c en adultos con diabetes tipo 2, encontrando una reducción promedio significativa de 0.5% en HbA1c en comparación con los grupos de control sin RT(4). Los resultados muestran que el efecto es más pronunciado cuando hay un aumento considerable en la fuerza muscular, lo cual sugiere una relación positiva entre mejoras en fuerza y control glucémico. Esta reducción es comparable al efecto del ejercicio aeróbico en la HbA1c para pacientes diabéticos. 

Respecto a cuando esperar una reducción de la HbA1c un metaanálisis publicado en la revista JAMA (8) en 2012 evaluó los efectos del ejercicio en los niveles de hemoglobina glicosilada (HbA1c) en personas con diabetes tipo 2. Este estudio analizó 47 ensayos clínicos aleatorizados y encontró que, en promedio, el ejercicio aeróbico, de resistencia o una combinación de ambos durante un período de al menos 12 semanas, redujo la HbA1c en un 0.6%. Lo cual es considerable. 

Además, es importante recalcar como se agrega con evidencia científica que la actividad física disminuye el riesgo de desarrollar diabetes e incluso cuando esta establecida mejora como fue indicado el control glicémico y el riesgo de complicaciones.  

  1. Mejora del estado de fitness cardiovascular y salud a largo plazo

Entonces ahora bien cual es la verdadera importancia de mantener un buen estado físico desde el punto de vista cardiovascular. Para responder esta pregunta utilizaremos un artículo que indica que una mejor condición física se asocia con una reducción del riesgo de muerte por causas cardiovasculares (5). El artículo enfatiza que mientras la actividad física es esencial para la salud, la mejora de la condición física a través de un ejercicio estructurado y específico es crucial para predecir y potencialmente reducir la mortalidad. 

La actividad física regular se asocia con una reducción significativa de los niveles de colesterol LDL (“colesterol malo”) y un aumento del colesterol HDL (colesterol bueno), lo que contribuye a mejorar la salud cardiovascular. Para ser más claros, realizar actividad física de una manera constante y rutinaria, puede disminuir hasta 7.2% el LDL y aumentar en hasta 6.6% el HDL. (6) 

En este punto se enfatiza que no necesariamente el paciente o el personal de salud activo tiene que ser un atleta. En múltiples de los estudios considerados las variantes más frecuentes fueron cantidad y tiempo. Intentar cumplir con 150 minutos semanales y ser consistentes más que emotivos en cuanto a actividad física es lo que va a brindar resultados positivos, independiente de género, edad y enfermedades de base.  

  1. Situaciones en las que interesa consultar al cardiólogo

Considerando los beneficios de la actividad física previamente mencionados, existen situaciones específicas en las que es recomendable consultar a un cardiólogo. A continuación, se enumeran algunos de estos casos, con breves descripciones orientativas: 

  1. Dolor en el pecho o angor: Cualquier dolor o malestar en el pecho, especialmente durante el ejercicio, puede ser un signo de cardiopatía isquémica. 
  2. Dificultad para respirar o disnea: Si experimenta dificultad para respirar al realizar actividad física, es importante buscar atención médica. 
  3. Mareos o desmayos: La sensación de mareo, desmayo o inestabilidad durante el ejercicio puede indicar un problema cardiovascular subyacente. 
  4. Fatiga inusual: La fatiga excesiva o inusual durante la actividad física, especialmente si se presenta repentinamente, debe ser evaluada. 
  5. Antecedentes heredofamiliares: Si se tienen antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, diabetes o hipertensión, es recomendable consultar a un cardiólogo antes de comenzar un nuevo programa de ejercicio. 
  6. Enfermedades crónicas: Personas con condiciones médicas preexistentes, como enfermedades cardíacas, hipertensión o diabetes, deben realizar una evaluación médica antes de aumentar la actividad física. 
  7. Atletas y no atletas: a nivel mundial, está bien establecido que cualquier persona debería someterse a una valoración médica antes de comenzar una rutina de ejercicio para evaluar su aptitud física.  

 

En resumidas cuentas, si se padece de hipertensión, diabetes, dislipidemia, obesidad, arritmias no explicadas, mareos o desmayos, es recomendable consultar con un cardiólogo para recibir orientación sobre actividad física y, junto a un equipo multidisciplinario, definir la mejor estrategia de abordaje. 

En sí misma, la actividad física es fundamental para la salud cardiovascular, ofrece múltiples beneficios que van desde la reducción del riesgo de enfermedades hasta la mejora del estado físico general y es crucial reconocer cuándo se debe buscar la asesoría de un cardiólogo para garantizar un enfoque seguro y efectivo. 

Referencias 

  1. American Heart Association. (2024). Recommendations for physical activity in adults. Recuperado de https://www.heart.org/en/healthy-living/fitness/fitness-basics/aha-recs-for-physical-activity-in-adults 
  2. Li, J., Loerbroks, A., & Angerer, P. (2013). Physical activity and risk of cardiovascular disease: What does the new epidemiological evidence show? Current Opinion in Cardiology, 28(5), 575-583. https://doi.org/10.1097/HCO.0b013e328364289c 
  3. Cornelissen, V. A., & Smart, N. A. (2013). Exercise training for blood pressure: A systematic review and meta-analysis. Journal of the American Heart Association, 2(1), e004473. https://doi.org/10.1161/JAHA.112.004473 
  4. Jansson, A. K., Chan, L. X., Lubans, D. R., Duncan, M. J., & Plotnikoff, R. C. (2022). Effect of resistance training on HbA1c in adults with type 2 diabetes mellitus and the moderating effect of changes in muscular strength: A systematic review and meta-analysis. BMJ Open Diabetes Research & Care, 10(2), e002595. https://doi.org/10.1136/bmjdrc-2021-002595 
  5. Myers, J., Kaykha, A., George, S., Abella, J., Zaheer, N., Lear, S., & Froelicher, V. (2004). Fitness versus physical activity patterns in predicting mortality in men. The American Journal of Medicine, 117(12), 912-918. https://doi.org/10.1016/j.amjmed.2004.06.047 
  6. Stanton, K. M., Kienzle, V., Dinnes, D. L. M., Kotchetkov, I., Jessup, W., Kritharides, L., Celermajer, D. S., & Rye, K. A. (2022). Moderate- and high-intensity exercise improves lipoprotein profile and cholesterol efflux capacity in healthy young men. Journal of the American Heart Association, 11(11), e023386. https://doi.org/10.1161/JAHA.121.023386 
  7. Khurshid, S. et al. (2023). Accelerometer-Derived “Weekend Warrior” Physical Activity and Incident Cardiovascular Disease. JAMA, 330(3), 247-252. doi:10.1001/jama.2023.10875. 
  8. Umpierre, D., Ribeiro, P. A. B., Schaan, B. D., & Ribeiro, J. P. (2011). Physical activity advice only or structured exercise training and association with HbA1c levels in type 2 diabetes: A systematic review and meta-analysis. JAMA, 305(17), 1790-1799. https://doi.org/10.1001/jama.2011.576