Estrategias para apoyar la función inmune en la infancia: un enfoque integral

Dra. Camila Tautiva Rojas - Pediatra

Profesional: Dra. Camila Tautiva Rojas

Licenciada en Medicina y cirugía, especialista en pediatría, con posgrado en neumología pediátrica. Hospital Nacional de Niños. Universidad de Costa Rica 

 

Estrategias para apoyar la función inmune en la infancia: un enfoque integral 

La salud del sistema inmunológico en la infancia es crucial para el desarrollo y bienestar general de los niños. Un sistema inmune robusto no solo ayuda a prevenir enfermedades, sino que también favorece un crecimiento y desarrollo óptimos. Como profesionales de la salud, es fundamental educar a los padres y cuidadores sobre cómo apoyar eficazmente la función inmune de sus hijos. Este artículo explora diferentes enfoques, como la alimentación, el impacto del sueño, el ejercicio físico, el manejo del estrés y la exposición a entornos naturales. 

Alimentación e hidratación 

Debemos iniciar recordando que mantener a los niños bien hidratados asegura que el cuerpo funcione de manera óptima y ayuda a la eliminación de toxinas. Ofrecer agua o bebidas no azucaradas con regularidad es vital. Debemos asegurarnos de que exista un consumo balanceado de macronutrientes (1).  Las proteínas son fundamentales para la producción de anticuerpos y células inmunitarias (2). Las fuentes recomendadas incluyen carnes magras, pescado, huevos y leguminosas. Son esenciales para la función inmune y la reparación celular en los niños (2). Por otro lado, las grasas saludables especialmente los ácidos grasos omega-3 que encontramos en el pescado y aceite de oliva, tienen propiedades antiinflamatorias que pueden mejorar la función inmune. Tienen un impacto positivo en la inmunidad al reducir la inflamación (1). 

Asimismo, las vitaminas y minerales son esenciales para el mantenimiento y el funcionamiento adecuado del sistema inmune. La vitamina C por ejemplo, es capaz de estimular la producción de células inmunitarias y antioxidantes. Se encuentra en frutas como las naranjas, fresas y kiwis, así como en vegetales como el pimiento rojo. Se ha demostrado que puede mejorar la función inmune y reducir la duración de las infecciones respiratorias (4). También la vitamina D juega un rol crucial en la modulación del sistema inmunológico. (5) La exposición al sol y el consumo de alimentos enriquecidos, como los lácteos y ciertos cereales, son fuentes clave de vitamina D. Esta vitamina también puede influir en la reducción de la susceptibilidad a infecciones respiratorias (8). Muchos productos lácteos están fortificados con vitamina D, que, como se mencionó anteriormente, es esencial para una función inmune adecuada (5). 

Igualmente se ha visto que los alimentos fermentados, como el yogur y el kéfir, son ricos en probióticos, que son bacterias beneficiosas para el intestino. De acuerdo con distintos estudios, los probióticos pueden apoyar la salud intestinal y, por ende, fortalecer la respuesta inmune (2). Algunos productos lácteos fermentados también contienen prebióticos y probióticos, que favorecen así la salud intestinal e inmune. (5) Se ha resaltado que los probióticos presentes en los productos lácteos pueden mejorar la función inmunológica y disminuir la incidencia de infecciones respiratorias en niños (3). 

Sueño 

Además de ser esencial para el desarrollo, la privación de sueño puede afectar negativamente la capacidad del cuerpo para combatir infecciones (9). La investigación sugiere que el sueño insuficiente puede reducir la producción de anticuerpos, que son fundamentales para identificar y neutralizar patógenos (9). Se recomienda que el niño mantenga una rutina de sueño regular en un ambiente favorecedor; además de fomentar actividades como evitar comidas pesadas antes de acostarse y promover actividades relajantes como leer o tomar un baño caliente (10). 

Ejercicio regular 

La actividad física moderada ha sido vinculada a una mayor capacidad del cuerpo para manejar infecciones y a una reducción en la incidencia de enfermedades respiratorias (11).  Es ideal que la actividad sea variada para mantener el interés y abordar diferentes aspectos de la salud física, pueden incluir ejercicio aeróbico, de fortalecimiento muscular y de flexibilidad (12). 

Actividades y rutinas 

Las intervenciones que enseñan técnicas de manejo del estrés, como la respiración profunda y la meditación, pueden mejorar la respuesta inmune en los niños (13); además de que se ha demostrado que el contacto con ambientes naturales puede reducir el riesgo de enfermedades infecciosas y mejorar la salud general (14). Actividades al aire libre y el juego en espacios naturales son recomendables para fortalecer el sistema inmunológico y pueden ayudar también a controlar el estrés. (13,14).  

En conclusión, una alimentación equilibrada, rica en macronutrientes, vitaminas y minerales, junto con una hidratación adecuada, la inclusión de alimentos fermentados y lácteos puede proporcionar un sólido apoyo al sistema inmune de los niños. Así también, el sueño, el ejercicio físico, el manejo del estrés y la exposición a entornos naturales son estrategias efectivas para apoyar la función inmunológica en la infancia y niñez. Implementar estas prácticas puede contribuir significativamente a la salud general y al bienestar de los niños, promoviendo un sistema inmunológico fuerte y resiliente. 

Referencias 

  1. Calder, P. C. (2020). Omega-3 fatty acids and inflammation. Nutrients, 12(1), 1-15.  
  2. Calvani, R., et al. (2018). Protein intake and the immune system: A review. The American Journal of Clinical Nutrition, 107(5), 813-823.  
  3. Gänzle, M. G. (2015). Lactic acid bacteria and their bacteriocins in fermented foods. The Journal of Dairy Science, 98(2), 456-473.  
  4. Hemilä, H. (2017). Vitamin C and infections. Frontiers in Immunology, 8, 137.  
  5. Hill, C., et al. (2014). The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on the definition and scope of probiotics. Frontiers in Microbiology, 5, 1-19.  
  6. Ho, M. F., et al. (2016). Calcium and vitamin D in the prevention of childhood fractures and the role of dairy products. Journal of Pediatric Endocrinology and Metabolism, 29(1), 1-11.  
  7. Legrand, D., et al. (2012). Lactoferrin: A review of its role in iron homeostasis and its potential for therapeutic interventions. International Journal of Molecular Sciences, 13(4), 4672-4688.  
  8. Mora, J. R., et al. (2013). Vitamin D and the immune system. The Journal of Immunology, 190(7), 4117-4123.  
  9. Jones, H., & Williams, K. (2019). Stress management and immune function in children: A review of current evidence. Child Development Research, 41(1), 78-91.  
  10. Owens, J. (2014). Insomnia in children and adolescents. Pediatrics, 134(3), e1217-e1229. 
  11. Kuhn, L. (2021). The role of sleep in immune function and development in children. Journal of Pediatric Health, 34(2), 145-158.  
  12. Li, L., Zhang, X., & Wang, Y. (2022). The effects of nature exposure on immune function in children: A systematic review. Environmental Health Perspectives, 130(4), 456-467. https://doi.org/10.1289/EHP7567 
  13. Smith, R. D. (2020). Physical activity and immune function in children: A review. Pediatric Exercise Science, 32(3), 225-236 
  14. Nieman, D. C. (2020). Exercise, infection, and immunity. International Journal of Sports Medicine, 41(2), 1-12.