Alimentación saludable para prevenir trastornos de la conducta alimentaria

Dra. Rebeca Venegas - Nutricionista

Profesional: Dra. Rebeca Venegas - Nutricionista

Alimentación saludable para prevenir trastornos de la conducta alimentaria

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5, por sus siglas en inglés) y la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-11, por sus siglas en inglés), se definen como una alteración definida sobre el control de la ingesta de alimentos o conducta sobre el control del peso corporal, adicionalmente se presenta una distorsión de la imagen corporal y de la alimentación. Se estima que un 5-10% de la población joven (preadolescencia, adolescencia y adulto joven) presenta uno o varios TCA, 10% de las mujeres puede presentar uno o más TCA y más del 50% de quienes padecen TCA van a mantener problemas de salud cinco años posterior o inclusive más (6,7,8). 

Se pueden establecer seis principales trastornos: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracón, pica, trastorno por evitación/restricción de la ingesta de alimentos y trastorno por rumiación. Debido a sus efectos en la salud todos estos trastornos pueden aumentar el riesgo de morbimortalidad en quienes los padecen, por lo que es importante modificar patrones o hábitos que puedan se desencadenantes de estas alteraciones en la conducta alimentaria y así prevenir problemas de salud a corto, mediano y largo plazo (6,8). 

Algunos de los factores influyentes en la aparición de TCA son de origen biológico (genética, mecanismos neuroquímicos, hambre-saciedad), psicológicos (hábitos alimentarios, manejo de emociones, relaciones familiares) y/o social (cultura de delgadez, sobrevaloración apariencia física, publicidad, relaciones sociales), los cuales podrían predisponer, precipitar o mantener los TCA (4,6) 

El ámbito familiar está involucrado en todos los grupos de factores de riesgo para presentar uno o varios trastornos de la conducta alimentaria, ya que el ambiente emocional, alimentario y social/cultural que se inculque en el hogar generará los principales comportamientos de los niños y su mantenimiento durante la adultez. Uno de los aspectos principales a tomar en cuenta es la alimentación familiar, ya que se ha observado en diversos estudios que familias que inculcan el modelo de delgadez, con malos hábitos alimentarios y una influencia negativa en el núcleo familiar, aumentan en gran medida el riesgo de presentar TCA (4) 

Algunas conductas psicosociales en los adolescentes también pueden aumentar el riesgo de presentar TCA como las dietas restrictivas que podrían inclusive causar aumento de peso y provocar atracones y conversaciones sobre el peso incluyendo burlas y comentarios negativos, por otro lado, realizar comidas familiares y el fomento de una imagen corporal positiva por parte de sus familiares y personas cercanas, podrían disminuir el riesgo de presentar TCA y además disminuir el riesgo de obesidad, ya que se ha visto una relación entre la obesidad y la aparición de estos trastornos (5) 

La relación existente entre la obesidad y los TCA se debe principalmente al estigma del peso existente a nivel mundial y la búsqueda desesperada y poco saludable de evitar presentar un exceso de peso. Con la aparición de sobrepeso se puede optar por el uso de laxantes, ayunos prolongados y fármacos que no van a aportar ningún efecto beneficioso. La actividad física pasa a ser un medio obsesivo para la pérdida de peso y a nivel familiar el apoyo obtenido al inicio puede llegar a generar un ambiente estresante debido a la preocupación por el comportamiento que está teniendo la persona (3,5). 

Esta preocupación excesiva relacionada a presentar sobrepeso u obesidad se puede desencadenar desde la niñez. En varios estudios en niños entre 4-12 años de edad, los participantes han referido temor a presentar un exceso de peso debido a posibles burlas por parte de sus pares. Con frecuencia se refieren a una persona con sobrepeso como desagradable, sin amigos y descuidado, un comportamiento que podría deberse principalmente a la exposición a los medios masivos de comunicación y a los ideales de delgadez. Estos pensamientos se mantienen hasta la adolescencia llegando a la práctica de restricción o control excesivo del peso con la intención de alimentarse saludablemente, sin embargo, acarrea problemas metabólicos, hormonales y sociales que a largo plazo pueden provocar obesidad y causar un círculo vicioso (2,5) 

Debido a la gran relación que existe entre la alimentación y el riesgo de presentar TCA, es importante mantener una educación nutricional desde edades tempranas que no genere temor al peso y que promueva una alimentación saludable dentro de un ambiente familiar y social igualmente saludable.  

Referencias 

  1. Castelao-Naval, O., Blanco-Fernández, A., Meseguer-Barros, C. M., Thuissard-Vasallo, I. J., Cerdá, B., & Larrosa, M. (2019). Life style and risk of atypical eating disorders in university students: Reality versus perception. Enfermeria Clinica, 29(5), 280–290. https://doi.org/10.1016/j.enfcli.2018.03.002
  2. Elizathe, L., Custodio, J., Murawski, B., & Rutsztein, G. (2017). Actitudes hacia el sobrepeso y su asociación con riesgo de trastorno alimentario en niños: Un estudio exploratorio. Revista Argentina de Clinica Psicologica, 26(3), 324–331. https://doi.org/10.24205/03276716.2017.1025
  3. Escolar-Llamazares, M. C., Martínez Martín, M. Á., González Alonso, M. Y., Medina Gómez, M. B., Mercado Val, E., & Lara Ortega, F. (2017). Risk factors of eating disorders in university students: Estimation of vulnerability by sex and age. Revista Mexicana de Trastornos Alimentarios, 8(2), 105–112. https://doi.org/10.1016/j.rmta.2017.05.003
  4. Fuentes Prieto, J., Herrero-Martín, G., Montes-Martínez, M., & Jáuregui-Lobera, I. (2020). Alimentación familiar: influencia en el desarrollo y mantenimiento de los trastornos de la conducta alimentaria. J. Negat. No PositResults, 1221–1244. https://doi.org/10.19230/jonnpr.3955
  5. Golden, N. H., Schneider, M., Wood, C., Daniels, S., Abrams, S., Corkins, M., De Ferranti, S., Magge, S. N., Schwarzenberg, S., Critch, J., Hubbard, V., Scanlon, K., Soto, V., Burrowes, D., Haro, T., Braverman, P. K., Adelman, W., Alderman, E. M., Breuner, C. C., … Lindros, J. (2016). Preventing obesity and eating disorders in adolescents. Pediatrics, 138(3). https://doi.org/10.1542/peds.2016-1649
  6. Ruiz Martínez, A. (2020). Prevención de trastornos alimenticios en jóvenes basada en factores de riesgo y protección (1.a ed.). Universidad Autónoma del Estado de México. http://ri.uaemex.mx/handle/20.500.11799/108955
  7. Treasure, J. (2020). Eating disorders. Medicine (United Kingdom), 48(11), 727–731. https://doi.org/10.1016/j.mpmed.2020.08.001
  8. Treasure, J., Duarte, T. A., & Schmidt, U. (2020). Eating disorders. The Lancet, 395(10227), 899–911. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30059-3