El papel de la vitamina D en la salud ósea
Médico cirujano, especialista en endocrinología, UCR.
Cuenta con un diplomado en enfermedades óseas y metabólicas que afectan al esqueleto, de la Universidad Autónoma de Baja California, es densitometrista clínico certificado y cuenta también con un postgrado en farmacología, nutrición y suplementación en el deporte, de la Universidad de Barcelona.
El papel de la vitamina D en la salud ósea
El hueso es un órgano dinámico, formado por una matriz orgánica, una matriz inorgánica y células. La matriz orgánica está constituida por más de 30 tipos de proteínas (de las cuales la mayor parte es colágeno tipo I). La matriz inorgánica, por otra parte, está formada por minerales, principalmente hidroxiapatita. Sin embargo, también hay estroncio, magnesio, sodio y otros minerales. Estas dos matrices, junto con un porcentaje relativamente pequeño de agua, forman la estructura del hueso, que proporciona su resistencia y capacidad de absorber impactos.
Junto a esta estructura, con micro y macroarquitecturas muy específicas para cada hueso, existe un grupo de células que proporcionan esa necesaria actividad de formación y destrucción de hueso que conocemos como el ciclo de remodelamiento óseo. Podríamos decir que las células propias del hueso dan mantenimiento al mismo. Bajo influencias hormonales, químicas y mecánicas estas células son capaces de destruir zonas dañadas de hueso (célula típicamente involucrada: osteoclasto), y de formar nuevo hueso (debido a la acción del osteoblasto). Así, el hueso puede repararse, pero también moldearse ante nuevas cargas mecánicas. Algunos osteoblastos, luego de formar hueso nuevo, quedan “enterrados” vivos dentro del hueso y a través de canalículos se comunican entre sí y con las otras células del hueso. Se convierten en mecanorreceptores y de esa forma logran informar a las otras células sobre cambios que detectan en su medio ambiente, para que mejoren la calidad del hueso e incluso transformen su microarquitectura.
Con esta pequeña introducción de un proceso que es muy complejo de explicar en pocas líneas, pasaré a explicar el papel de la vitamina D en la homeostasis del hueso.
La vitamina D es un compuesto esteroidal que debe ser activado por hígado y riñón para convertirse en una hormona: la 1,25 di-hidroxivitamina D. Las funciones de esta molécula son complejas, pero en la salud esquelética participa en procesos vitales como la absorción intestinal de calcio y fósforo. La deficiencia de vitamina D produce deficiencia de absorción de esos minerales, detonando una liberación de hormona paratiroidea. Esta hormona estimula a los osteoclastos para que se acelere la destrucción de hueso, con el fin de liberar calcio depositado del hueso para ser utilizado en otros procesos. Ello condiciona una pérdida de masa ósea, como sacrificio para mantener requerimientos de calcio de otros órganos. Por otra parte, la vitamina D es necesaria para que el proceso de remodelamiento sea exitoso.
Luego de la resorción ósea normal por el osteoclasto, los osteoblastos sintetizan matriz orgánica proteica que debe ser mineralizada para completar el ciclo de formación del hueso. La deficiencia de vitamina D provoca deficiencia de minerales, por lo que la matriz orgánica no completaría su ciclo de calcificación y el hueso quedaría con un balance mineral negativo; en casos severos llamado osteomalacia. Si tratáramos de explicarlo a un paciente, podríamos pensar en un edificio en construcción donde podamos colocar la varilla, pero no tengamos suficientes blocks o cemento. Así sucede en el hueso: el armazón proteico estaría listo, pero nunca llegaría el mineral, dejando la estructura seriamente comprometida.
La deficiencia de vitamina D puede condicionar falla o respuesta inadecuada al tratamiento farmacológico de la osteoporosis. Algunos estudios ya están valorando la asociación entre la deficiencia de vitamina D, las fracturas por estrés y la osteoartritis.
Por último, la deficiencia de vitamina D en etapas muy tempranas de la vida puede producir raquitismo, el cual ya no vemos prácticamente en nuestra sociedad. No obstante, preocupa la deficiencia crónica de vitamina D, manifiesta en jóvenes, que podría condicionar a un bajo pico de masa ósea y una estructura ósea comprometida que podría predisponerles a futuro a fracturas osteoporóticas más tempranas.
Referencias
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