Mitos del consumo de leche
Mitos del consumo de leche
A lo largo de los años los mitos relacionados al consumo de lácteos han variado, aclarándose algunos y creándose otros, pero dejando claro que es necesario continuar educando respecto a las propiedades de este grupo de alimentos e incentivar a la población a que los consuman para así recibir los beneficios nutricionales que pueden brindar, como desarrollo y mantenimiento de la masa ósea y muscular, y prevención y manejo de ECNT (por su contenido de ácidos grasos poliinsaturados, péptidos bioactivos y micronutrientes como vitamina D, calcio, potasio, fósforo, magnesio) entre otros (7,10).
Por definición, el Reglamento Técnico Centroamericano de términos lecheros establece que la leche es la “secreción mamaria normal de animales lecheros, obtenida mediante uno o más ordeños sin ningún tipo de adición o extracción, destinada al consumo en forma de leche líquida o a elaboración ulterior”. Cualquier otro producto cuya materia prima sea la leche pero que tenga otro tipo de ingrediente como azúcar, miel, aceite, o cualquier otra bebida sea cual sea su ingrediente base y que no sea derivado de la leche, no puede utilizar dicho término según el reglamento antes citado, ya que podría crear confusiones en la población ya que el contenido y calidad nutricional no es igual (9).
Según lo anterior se puede aclarar que una bebida vegetal no cumple con el mismo valor nutricional que la leche de vaca. A pesar de que el color es similar, la mayor parte de sus micronutrientes deben ser adicionados, por ejemplo: calcio, vitamina D, vitamina B12, vitaminas del complejo B, fósforo y potasio, que sí están presentes en la leche. Asimismo, la absorción de estos nutrientes adicionados a las bebidas vegetales podría no ser tan provechosa debido a la calidad y posibles agentes inhibidores, por ejemplo, el oxalato presente en los vegetales, que, cuanto mayor sea su contenido en el alimento, menor será la absorción del calcio dietético. En el caso de la proteína, la cantidad, calidad, capacidad de absorción y disponibilidad de los aminoácidos presentes en la leche brindará una ventaja si se compara con bebidas con adición de proteína (2,13).
Los productos lácteos no sólo son un alimento ideal para cubrir necesidades nutricionales, sino que también pueden formar parte de la dieto terapia que recibe una persona para tratar o prevenir diversas patologías.
Colelitiasis y nefrolitiasis
Contrario a las creencias de muchas personas que relacionan a los lácteos como agentes provocadores de cálculos renales y biliares, diversos estudios establecen que el consumo de lácteos, por su contenido de calcio, potasio y magnesio, podrían prevenir la acumulación de sustancias poco solubles como el oxalato y el ácido úrico. Por otro lado una baja ingesta de calcio, magnesio, hierro y líquidos, pueden aumentar el riesgo de padecer esta patología y además se podría sumar el riesgo de desmineralización ósea si se excluye el consumo de lácteos (1,3).
Trastornos gastrointestinales
En el caso de la intolerancia a la lactosa es muy importante no auto diagnosticarse y optar por una supervisión clínica con nutricionista y médico para valorar diferentes opciones. La exclusión total de los lácteos podría aumentar el riesgo de deficiencias nutricionales, por lo que es conveniente optar por opciones con menor contenido de lactosa u opciones deslactosadas, ajustado siempre a gustos y tolerancia de la persona (5).
En caso de diarrea, cuando podría requerirse la exclusión de lácteos por un lapso corto, es importante recordar que el yogurt con probióticos es más bien un aliado, tanto para la prevención como el manejo de los cuadros diarreicos. La Organización Mundial de Gastroenterología confirma entre los probióticos más funcionales al Lactobacillus casei, dada su capacidad potencial de disminuir la duración de la enfermedad y el número de deposiciones y de estimular el sistema inmune, entre otros (4).
Cuando se habla de enfermedad inflamatoria intestinal es muy común escuchar que se recomienda eliminar los lácteos en su totalidad, pero se debe analizar diversos aspectos que comúnmente están presentes en esta patología. Cerca de un 25-80% de quienes la padecen (enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa) presentan desnutrición proteico-calórica, 48,8% sarcopenia, y en su mayoría presentan disbiosis de la microbiota intestinal aumentando las bacterias proinflamatorias. Se ha observado que la restricción de alimentos sin supervisión de un profesional en salud y la malabsorción pueden aumentar las deficiencias de hierro, calcio, vitamina D y zinc, por lo que se recomienda una restricción individualizada y temporal, por ejemplo, la dieta FODMAP, siempre supervisada y con la educación nutricional correspondiente. No se recomienda limitar permanentemente ningún grupo de alimentos y con mucha más razón si se trata de uno con alto contenido de los nutrientes que normalmente están deficientes en personas con estas patologías como son los productos lácteos (8,11).
Bibliografía
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