¿Por qué comemos? Tipos de hambre

Dra. Emilia M. Carranza Zúñiga - Nutricionista
¿Por qué comemos? Tipos de hambre

Licenciada en Nutrición egresada de la Universidad de Costa Rica, con una Certificación en Mindfulness y Mindful Eating del Instituto Nutritional Coaching SL de Barcelona, Líder implementadora del “Body Image Program”.  

 

¿Por qué comemos? Tipos de hambre 

Uno de los principios de la Alimentación Consciente, es desarrollar conciencia de las señales físicas de hambre y saciedad para así poder guiar nuestras decisiones de cuándo comenzar y terminar de comer (The Center for Mindful Eating, 2013). Para lograr esto, debemos empezar por entender qué es y cómo inicia el hambre.  

El hambre corresponde a un proceso fisiológico y psicológico que se produce con la finalidad de brindarle energía a nuestro cuerpo para así mantener la homeostasis (Grider, Douglas & Raynor, 2020). Es regulado por el sistema neuroendocrino, el cual se integra a nivel del hipotálamo, y consiste en una amplia red de circuitos neurohormonales donde se intercambian señales moleculares de corta y larga duración (Ochoa & Muñoz, 2014). 

Al mismo tiempo, dichas señales se ven afectadas por la presencia de otros factores de naturaleza sensoriales como: el olor, sabor, textura, temperatura, y apariencia de los alimentos. Adicionalmente, los mecánicos y cognitivos, que generan señales por medio de los pares craneales y son transmitidas hasta el sistema nervioso central, ocasionando el inicio del proceso de ingestión de alimentos (Ochoa & Muñoz, 2014).  

Sin embargo, los seres humanos somos organismos complejos, y aún más lo es, nuestra conducta alimentaria, la cual se ve afectada no solo por factores de naturaleza biológica, como sería el hambre fisiológica, sino por muchos otros de índole psicológica, ambiental y socio-antropológica. En otras palabras, podríamos decir que el origen del hambre es multi-causal (López & Martínez, 2002).  

 

La pediatra Jan Chozen Bays y la psicoterapeuta Char Wilkins, creadoras del programa Mindful Eating Conscious Living, establecen que hay 9 tipos de hambre desencadenantes que nos pueden conducir a comer (Jan Chozen Bays, 2009): 

  1. Hambre visual: los colores, formas, texturas de los alimentos pueden provocar la estimulación de la vista, ocasionando que las personas sientan hambre, aun cuando los niveles de plenitud del estómago son altos. La publicidad de la industria alimentaria reconoce este tipo de hambre, utilizando la fotografía profesional para generar que los alimentos se vean más atractivos para el consumidor.  
  2. Hambre de olfato: los olores agradables nos hacen comer más, y, por el contrario, si nuestro sentido del olfato se ve afectado negativamente, como cuando estamos resfriados, no nos apetece comer. 
  3. Hambre de oído: los sonidos pueden influenciar el sabor y disfrute de la comida, como por ejemplo el sonido crujiente de unas palomitas.  
  4. Hambre de boca: se basa en sabores y texturas. Es el deseo de la boca de sensaciones placenteras. Dicha hambre puede “reeducarse” para que disfrute con sabores más sencillos, con bocados más pequeños al llevar la consciencia o atención plena a la boca. 
  5. Hambre de tacto: es explorar un alimento por todas las sensaciones que surgen a través del tacto que pueden ocasionar que nuestra hambre aumente o disminuya. 
  6. Hambre de estómago: los movimientos mecánicos intestinales son señal de que sentimos hambre, comúnmente descritos como “crujen las tripas” o “ruge el estómago”. Pero muchas veces son los propios hábitos alimentarios (tiempos de comida), los que ocasionan el origen de dichos movimientos.  
  7. Hambre celular o corporal: hace referencia a las diferentes señales que aparecen en nuestro cuerpo cuando hay una deficiencia energética y/o de nutrientes específicos. Aunque es única para cada persona, algunas de las señales más comunes que suelen aparecer son: mareos, debilidad, sueño, dolor de cabeza, sed, urgencia de comer/beber algún alimento/bebida en específico.  
  8. Hambre mental: aprendemos a escoger nuestros alimentos con base en toda información que nos dice nuestra mente (calorías, macronutrientes, saludable, placentero, etc.). También puede estar conformada por la conducta alimentaria, basada en pensamientos como: ahora toca comer, me lo merezco. 
  9. Hambre emocional: basada en emociones positivas y negativas, memorias, celebraciones, amor, cultura y armonía. La mayoría de las relaciones desequilibradas con los alimentos se originan de no ser capaces de saciar el hambre emocional, al contar con pocas herramientas de gestión emocional. 

 

El estilo de vida de la sociedad actual, usualmente, nos impide ser capaces de explorar con curiosidad, y poder reconocer los diferentes tipos de hambres que existen. Es por ello, que la inclusión de prácticas de atención plena dirigidas a la alimentación, es decir, Mindful Eating, son de gran importancia. Dichas prácticas pueden permitirnos satisfacer y nutrir nuestro cuerpo, haciendo uso de todos nuestros sentidos (Köse, 2020). Además, nos permiten desarrollar una mayor consciencia de los diferentes elementos físicos, psicológicos, culturales y ambientales que inciden en nuestra conducta alimentaria, y a tener una mejor relación con nuestro cuerpo y alimentación.   

 

Referencias Bibliográficas: 

  1. Chozen, J. (2009). Mindful eating: A Guide to Rediscovering a Healthy and Joyful Relationship with Food. Boston & London: Shambhala Publications, Inc.  
  2. Grider, H., Douglas, S. & Raynor, H. (2020). The influence of Mindful Eating and/or Intuitive Eating Approaches on Dietary Intake: A systematic review. Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, 121(4), 709-727. doi: 10.1016/j.jand.2020.10.019 
  3. Köse, G. (2020). Can Mindful Eating Help Us When We Struggle with Eating? Mindful Eating Replaces Diets. Turkish Journal of Sport and Exercise, 22(1), 72-77. doi: 10.15314/tsed.679392 
  4. López, A. & Martínez, H. (2002). ¿Qué es el hambre? Una aproximación conceptual y una propuesta experimental. Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal, 4(1). Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=14240104 
  5. Ochoa, C. & Muñoz, G. (2014). Hambre, apetito y saciedad. Revista Cubana de Alimentación y Nutrición, 24(2), 268-279.  
  6. The Center for Mindful Eating. (2013). The Principles of Mindful Eating. 10 agosto 2022, de The Center for Mindful Eating Sitio web: https://www.thecenterformindfuleating.org/Principles-Mindful-Eating