La microbiota y su relación con el asma
Pediatra Inmunólogo, PhD. aabdelnour@iped.net
La microbiota y su relación con el asma
Millones de años de evolución han dado forma a las interacciones entre las comunidades microbianas y el cuerpo humano. Nuestra relación con nuestros microbios intestinales es la de una simbiosis mutualista: vivimos juntos y nos ayudamos mutuamente.
La medicina está sufriendo un cambio de paradigma desde el nuevo entendimiento de esta simbiosis y su desequilibrio, conocido como disbiosis. La microbiota juega un papel vital en la prevención y tratamiento de muchas enfermedades del ser humano, desde el nacimiento hasta el adulto mayor. Inicialmente un tema descrito para las enfermades gastrointestinales, hoy sabemos que no se limita a este sistema. Es así, como se describen diferentes ejes como el eje intestino-microbiota-cerebro; intestino-microbiota-pulmón; intestino-microbiota-piel; etc. y se conoce que en muchas enfermedades hay disbiosis, tales como: enfermedades gastrointestinales, alérgicas, metabólicas, neurológicas y psiquiátricas, dermatológicas, reumatológicas, cardiovasculares y respiratorias.
El microbioma intestinal y el microbioma respiratorio interactúan de manera específica con el sistema inmune del huésped, jugando un papel fundamental en el desarrollo de la inflamación de la vía aérea que tiene lugar en el asma. En esta revisión me enfocaré a la relación entre el microbiota y el asma.
El origen del asma y su relación con la microbiota
La patogénesis del asma es compleja. Uno de los factores involucrados en el inicio y mantenimiento de la inflamación que presentan estos pacientes es la microbiota. La relación entre la microbiota y el asma se describió inicialmente en lo que se conoce como la Hipótesis de la Higiene, en donde Strachan relató la relación entre el medio ambiente, condiciones socioeconómicas y la frecuencia del asma, encontrando que niños que vivían en granjas, con mayor número de hermanos, y mayor contacto con animales, tenían menor frecuencia de asma. Esta hipótesis hoy ha evolucionado a lo que se conoce como la Hipótesis de la Biodiversidad, en donde se correlaciona el índice de biodiversidad con la frecuencia de enfermedades alérgicas y la microbiota. Es así como entendemos que es muy importante y favorable para los niños tener contacto con la naturaleza y que los padres de familia no sean extremadamente cuidadosos con las medidas de higiene, ya que esto favorece que los niños tengan una microbiota saludable que los proteja contra el asma.
El establecimiento de la microbiota
La microbiota se establece en los primeros tres años de vida. Hay tres momentos claves para que un niño se colonice con bacterias beneficiosas y siembre una microbiota beneficiosa para su salud: durante el embarazo a través del contacto con el líquido amniótico y placenta; en el momento del parto en donde lo ideal es que el bebé nazca vía vaginal; y en el posparto a través de la leche materna.
El mantenimiento de la microbiota sana
Una vez que se ha sembrado la microbiota, hay factores que favorecen que se mantenga saludable. El principal es la dieta del niño, por lo que como profesionales de la salud debemos promover el consumo de alimentos ricos en fibra prebiótica que son los “alimentos de la microbiota”. Uno de los factores más dañinos para estas comunidades bacterianas es el uso de antibióticos tempranamente en los primeros meses de vida, ya que eliminan del cuerpo humano las bacterias beneficiosas que protegen contra el asma.
Hoy existen otras formas en que podemos ayudar a tener una microbiota sana y es a través del uso de los probioticos; de ahí, su nombre: “pro vida”. Hay alimentos comercialmente disponibles que contienen probioticos, como los yogures. Importante recordar que los probioticos son alimentos que se deben administrar en cantidades adecuadas para que tengan un beneficio para la salud, y que su acción depende de la especie y cepa del probiótico, siendo los de mayor beneficio los Lactobacillus y Bifidobacterias.
El nacimiento vía vaginal, alimentación con leche materna, dietas ricas en prebióticos y probioticos, y el contacto con la naturaleza, son fundamentales para la salud de los niños y futuros adultos.
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