Actividad física en el manejo y Prevención de la Diabetes

Dra. Seily Moraga – Nutricionista

Profesional: Dra. Seily Moraga

Actividad física en el manejo y Prevención de la Diabetes

Actividad Física en el Manejo y Prevención de la Diabetes 

La actividad física tiene un impacto positivo en el manejo y prevención de la diabetes, esta afirmación se basa en que el ejercicio mejora la resistencia a la insulina de manera que existe un mayor aprovechamiento de los carbohidratos a nivel de la sangre, al mismo tiempo que ayuda a evitar la acumulación excesiva de grasa corporal y controlar los lípidos sanguíneos, así como la presión arterial; lo anterior gracias a que mejora el equilibrio energético y activa vías metabólicas que permiten una mejor asimilación de los carbohidratos (Saeedi et al., 2019  & Smith et al., 2016).  

Se ha estudiado que tanto el ejercicio de resistencia como el ejercicio de fuerza tienen efectos positivos en la reducción de la incidencia de diabetes y complicaciones asociadas. Si bien el tiempo que se debe ejercitar varía según el estudio, se recomienda que se realicen al menos 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa por semana como mínimo, para empezar a observar mejorías (Saeedi et al., 2019).  Sin embargo, Smith et al. (2016) al estudiar el efecto dosis-respuesta, concluyeron que los beneficios fueron mayores para la actividad física de alta intensidad en comparación a la actividad física de baja intensidad. 

En una revisión sistemática realizada en el 2011 por Unpierre et al, se sugiere que la actividad física, que contemple ejercicios de resistencia como de fuerza, sea o no asesorada por un profesional, es efectiva para lograr reducir los niveles de hemoglobina glicosilada (HbA1c) en pacientes con diabetes mellitus tipo 2. En dicho estudio las reducciones absolutas de la HbA1c cuando la actividad física fue planificada y supervisada por un profesional, además de combinada con el abordaje nutricional, fueron de un 0,58%.  

Mannucci et al. (2021), realizaron un seguimiento por 3 meses para valorar si el tipo de actividad física influye o no en la efectividad del tratamiento de la diabetes, en sus resultados ellos encontraron que el ejercicio físico producía ventajas pequeñas, pero detectables, sobre el control de la glicemia y los factores de riesgo cardiovascular, al mismo tiempo que se logran mejores resultados al combinar el ejercicio aeróbico con el de resistencia, versus hacerlos por separado. 

A pesar de la abundante evidencia que tiene el ejercicio  sobre los efectos positivos en la reducción de la incidencia y riesgos relacionados a la diabetes, se recomienda realizar un chequeo médico antes de iniciar con actividades fuertes,  además de esto la Organización Panamericana de la Salud, en su Guía de Actividad Física para Diabéticos (2015) advierte estar atento a señales de descompensación y revisar los  niveles de glucosa tomando una muestra antes y después de la rutina y una más si la persona se siente mal.  En esta guía se recomienda que:   

  • Si la glucosa es menor de 100 mg/dl, se incluya fruta, galletas, bebidas energéticas o similares antes de hacer ejercicio. 
  • Si la glucosa está entre 100 y 150 mg/dl, es posible hacer ejercicio sin riesgo. 
  • Si es mayor de 150 mg/dl, dejar el ejercicio para otro momento. 

Finalmente, es importante recordar que cualquier tipo de actividad física es beneficiosa no sólo para controlar y prevenir la diabetes sino para la salud en general, por lo que es mejor practicar cualquier tipo de actividad física a no realizar ninguna, en especial si esta actividad se disfruta, pues motiva a realizarla con mayor frecuencia. 

 

Referencias:  

  1. Mannucci, E., Bonifazi, A., & Monami, M. (2021a). Comparison between different types of exercise training in patients with type 2 diabetes mellitus: A systematic review and network metanalysis of randomized controlled trials. Nutrition Metabolism and Cardiovascular Diseases, 31(7), 1985–1992. https://doi.org/10.1016/j.numecd.2021.02.030  
  2. Saeedi, P., Petersohn, I., Salpea, P., Malanda, B., Karuranga, S., Unwin, N., Colagiuri, S., Guariguata, L., Motala, A. A., Ogurtsova, K., Shaw, J. E., Bright, D., & Williams, R. (2019). Global and regional diabetes prevalence estimates for 2019 and projections for 2030 and 2045: Results from the International Diabetes Federation Diabetes Atlas, 9th edition. Diabetes Research and Clinical Practice, 157, 107843. https://doi.org/10.1016/j.diabres.2019.107843 
  3. Smith, A. C. H., Crippa, A., Woodcock, J., & Brage, S. (2016). Physical activity and incident type 2 diabetes mellitus: a systematic review and dose–response meta-analysis of prospective cohort studies. Diabetologia, 59(12), 2527–2545. https://doi.org/10.1007/s00125-016-4079-0 
  4. Umpierre, D., Ribeiro, P. a. B., Kramer, C., Leitão, C. B., Zucatti, A. T. N., De Azevedo, M. J., Gross, J. L., Ribeiro, J. P., & Schaan, B. D. (2011). Physical Activity Advice Only or Structured Exercise Training and Association With HbA1cLevels in Type 2 Diabetes. JAMA, 305(17), 1790. https://doi.org/10.1001/jama.2011.576